Creo que después de haberos nombrado tantas y tantas veces mi pasión por el baile, ha llegado el momento de mostraros un poquito más sobre esta disciplina aún un tanto desconocida, pero que personalmente me fascina y a la que dedico unas cuantas horas semanales.

Todo comienza por eliminar la palabra baile, pasar de la noche al día, cerrar las puertas de cabarets y abrir las de gimnasios.

Donde había alcohol ahora hay agua o bebidas hidratantes y lo que una vez fue reconocido por su sensualidad y erotismo ahora es juzgado por sus movimientos acrobáticos con figuras de expresión y elongación.

Desde que Demi Moore rodó la película “Striptease”, la barra americana, íntimamente ligada a las “stripper” y a los espectáculos de alto voltaje de los clubes nocturnos, se ha ido instalando en luminosos gimnasios de última generación.

Quemar calorías, tonificar los músculos, adquirir fuerza y estilizar la figura son algunas de las bondades que ofrece el “pole dance”,  disciplina que vuelve locas a muchísimas modelos y actrices de Hollywood.

Ahora, la barra vertical deja de vivir en la clandestinidad y se pone al servicio del “pole dance”, la última sensación en Nueva York, Londres o París, para modelar piernas, brazos, abdomen y dorsales con seriedad. “Se trabaja todo el cuerpo, incluso músculos que se desconocen, pero de manera muy divertida”.

FOMENTA LA AUTOESTIMA

Es un deporte femenino y sexy, que aumenta la autoestima, corrige la postura, aporta  flexibilidad,  ayuda a caminar con elegancia y es extremadamente divertido.  Los giros alrededor de la barra, de manera más o menos sensual, es sólo el principio de esta disciplina. Únicamente con la barra y en una sola hora se puede llegar a quemar entre 300 y 500 calorías, en función del esfuerzo que se realice y del nivel que se tenga. A continuación se trepa por ella y después llegan las figuras que se elaboran con inversiones corporales, giros rápidos, deslizamientos, cruce de piernas y sorprendentes acrobacias que desafían a la ley de la gravedad, al ritmo de la música que suene.

El “pole dance”, que combina movimientos de danza, yoga, pilates y streching, ni requiere una estructura física determinada ni una cualidades deportivas extraordinarias, basta con “tener ganas de hacer deporte en una barra vertical y de pasarlo bien”. La edad tampoco importa.

Lejos de lo que muchos puedan pensar, en esta nueva disciplina deportiva, más cerca de la acrobacia y de los movimientos aeróbicos que los espectáculos nocturnos, no tienen cabida los desnudos ni los bailes eróticos ni la lencería atrevida. Se ve el mismo trozo de piel que se puede ver en cualquier otro deporte.

Camiseta y pies descalzos son requisitos indispensables para practicarlo. El pantalón corto es imprescindible, ya que la dermis debe estar en contacto directo con la barra para poder trepar y sujetarse.

No suele haber lesiones, lo más incómodo son las quemaduras por contacto,  que con mucha frecuencia aparecen.

Tal es su éxito que profesionales y amantes de este deporte han luchado  para que el “pole dance” sea deporte olímpico y cuente con una federación internacional, lo que podría conseguirse para abril de este mismo año.

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