Hoy me veo yacer en la arena del mar:  hoy soy esa roca que lamentablemente el agua ha desgastado. Tal vez porque pretendo tocar el cielo con las alas calcinadas por el tiempo y los errores, errores que tengo tatuados en el alma. Porque aprecio la belleza en las estrellas, pero no nací sobre ninguna y mi trébol sólo tiene tres hojas… Y por tantos tropiezos, en mis cimientos se erige una casa repleta de rincones de los que rehúyo, intentando siempre evitar mi castigo en cualquiera de ellos. Lucho por amanecer cada día con al menos una muda de oportunidades nueva, por ser la chica más frágil más fuerte del mundo, por aprovechar los semáforos rojos para hacer de Vanesa Martín mi mejor concierto.

Porque me he equivocado infinitas veces, pero no recuerdo haberme rendido ninguna aun estando convencida de que mis sueños me han roto ya demasiados huesos. Por eso no voy a permitir que nadie le ponga ni siquiera una coma a mi pasado. Porque, aunque cuesta, lo que va detrás de mi detesta que yo siga caminando y no voy a complacerlo.

Y lo sé, tengo la suerte de si quiero, poder contemplar una aurora boreal, el arco iris o el Taj Mahal, pero ese no es mi anhelo. Yo opto por bailar, por hacer del mundo un gran salón. Porque la inteligencia puede escoger, pero yo siempre prefiero que sea el corazón el que elija.

Porque es el inconformismo, ese que mi madre me reprocha, el que me mantiene erguida. Mi lema más real, mi bandera personal, mi tercer apellido, mi color de ojos.  Porque así lo he decidido. Y es que, aunque tenga manta en enero, San Valentín en febrero y mar en agosto, soy consciente de que el almanaque es mucho más extenso. He leído tanto y tanto que es imposible que me conforme con cualquier vida. La vida y los sueños son páginas de un mismo libro, no quiero leerlo en orden y vivir, sino ojearlo y soñar.

Por eso todo me queda demasiado lejos si yo no quiero ir.  Y tal vez, también por eso, intento no ahogarme en un vaso de agua cuando mis ganas de vivir no caben en él. Porque es bonito vivir cuando vivir te parece lo más bonito y yo quiero pelear por todo lo bonito de vivir.

Porque estoy convencida de que hay vida después de un portazo y a mí no me importa destrozar manivelas.

Porque la gente confunde mi verbo vivir (donde no busco la salida fácil ni huir de los retos que me apasionan) con el de existir. Pero es que yo aún no he olvidado todas las cosas que soñaba antes de saber lo difícil que era el mundo.

Y la vida quema, a veces, hoy, abrasa. Y hoy también, soy fuerza, flaqueza, rabia, culpa, autocompasión, desidia, desasosiego, tristeza, desesperanza, frustración, cansancio… pero incluso hoy, no quiero olvidar que he visto mirlos blancos cantar y flores capaces de romper el asfalto. Temo perder lo que me alienta a seguir, pero me resisto a morir congelada, por eso decido arder y seguir viviendo. Y autoconvencerme al pensar que si a veces me rompo en pedazos es porque entera soy demasiado grande.

Decía Bukowski que hay que morir unas cuantas veces antes de poder vivir de verdad. Razón no le faltaba…

Así pues, que no caiga el telón y, una vez más: MAÑANA A POR TODAS, MAÑANA GUERRERA, MAÑANA VALIENTE, MAÑANA VERANO, MAÑANA GOFRE DE CHOCOLATE…

PD: QUERER NO SIEMPRE ES PODER.

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