No, yo no. Confieso que yo no voy a manifestarme. Admito que yo no pertenezco a ese día de todas, a ese nosotras contra vosotros. Ese es el nosotras de otras, uno totalmente ajeno a mi. Que no nos engañen. Ellas no se manifiestan para reivindicar sus derechos sino para tirar por tierra los de ellos. Basta ya. No pueden hacer del 8 M otro 25 N.

Ellas no pelean por la discriminación laboral, la brecha salarial o la desigualdad en las oportunidades de futuro de una sociedad machista (esto no es actual). Esa lucha ya la ganamos, de la misma forma que ganamos el derecho al voto, a vestirnos libremente, la libertad de expresión… Todos estos logros son el resultado de la lucha de ellas, las de antes (muy distintas a las de hoy).

Y por eso no voy a manifestarme. Simplemente porque me entristece, porque no lo comparto, porque me niego y porque me indigna. Porque fundamentalmente tenemos que pisar suelo, ser plenamente conscientes de que no es el momento de luchar sino de sobrevivir. Porque la culpa no puede ser íntegra y exclusivamente de la hostelería, de las reuniones familiares o de las fiestas ilegales. Pero sobre todo, porque insisto, esta contienda no va conmigo, en esta guerra no me alisto.

Y no sólo no voy a manifestarme sino que voy a pediros perdón. En mi nombre y seguro que en el de muchas. Perdón por culpa de unas pocas y locas. Prometo estar muy lejos de estos ideales feministas basados en el más puro odio al varón.

Es muy triste comprobar que habéis perdido toda presunción de inocencia en nuestras manos (que nunca serán las mías, sino las de otras). Ser conscientes de que ellas pueden arruinaros la vida en cuestión de segundos movidas por el interés, el despecho, el odio o el rencor. Que tenéis que demostrar que no sois maltratadores o que también queréis ejercer vuestro derecho a ser padres y que sois tan capaces y necesarios como nosotras. Para ellas sois nuestro enemigo. Para la mayoría de nosotras nuestra otra mitad, nuestro complemento perfecto. Y que conste que seguiré condenando que cualquiera de vosotros agreda, humille o menosprecie a una mujer, pero de igual forma me indignará que ocurra a la inversa. Yo no me quiero “libre y sola”. Yo prefiero vuestra compañía. La de ese hombre que me deja mi espacio para hacer inmenso el de ambos. Porque hay rumbos cuyos timones sólo pueden agarrarse con la fuerza de cuatro manos.

¡Qué duro debe ser escuchar diariamente que nos estáis matando! ¡Qué triste comprobar como el 8M se ha convertido en una guerra directa contra vosotros! ¡Qué pancartas tan vergonzosas (“machete al machote”, “solas con nuestros ovarios”…).  Las mujeres que han cambiado el mundo nunca necesitaron eslóganes fáciles ni ofensivos, bastaba con su inteligencia.

Soy afortunada por sentir exactamente lo contrario, por tener la convicción de que nuestra vida es mejor de vuestra mano, con vuestro apoyo y sustento.

Así que, hombres, por favor no os rindáis, no desistáis. La mayoría no somos como ellas. Nos encantan vuestros halagos (si ahora piropear es un delito, ¡por favor no dejéis de delinquir!).

Nosotras, la mayoría, os valoramos y os necesitamos. A nuestras parejas, a nuestros amigos, a nuestros hermanos, padres y abuelos… Porque los valores y las capacidades de vosotros y nosotras no dependen de un género. Porque el aspecto es diferente pero el corazón el mismo.

Porque es cierto, madre no hay más que una, pero padre tampoco.  Porque los he visto aprenderse de memoria el calendario de vacunación de sus hij@s, calentar biberones, preparar meriendas, consolar berrinches, improvisar cuentos e historias fantásticas, cambiar pañales, arrastrar ojeras y cansancio… E insisto, las he visto a ellas, pero a ellos también. Porque haberlos haylos. Porque sois muchos. Porque hay hombres unicornio, los conozco.

Así que no. Yo no me manifiesto el 8M porque nos hacéis falta, mucha falta. Vosotros, los hombres valientes, los buenos…, todos en general. Queremos crear con vosotros el amor y hacer con vosotros la vida.

 GRACIAS.

Loading