
Porque me has obligado a hacer las maletas y apearme de tu vagón por la salida de emergencia. Abrir mi vida de par en par por si alguien osa entrar. Y lo hago porque estoy empapada de sueños y sólo por ellos no quiero más “vidas”. Me niego a aferrarme a una 2ª oportunidad cuando mi corazón me grita desesperadamente “GAME OVER”. Porque es que a veces ni siquiera somos conscientes de que ésta no sería la 2ª oportunidad, sino que a “perder la cuenta “ la llamamos 2ª. Seguimos plenamente enamorados de aquello que nos enamoró pero que ya no existe. De un recuerdo, de un detalle, de un viaje, de un lugar, de una canción (o más bien muchas), de increíbles sorpresas, de infinidad de botones, de millones de velas consumidas mientras éramos felices… De “aquello que fuimos y nunca volveremos a ser”. Porque juntos, las heridas han hecho que tú ya no seas “aquel” y que yo jamás vuelva a ser “esa” contigo, pero seguro lo seré sin ti.
Empezábamos a ser “un amor de cicatrices”, un amor “a punta de pistola”, continuamente a prueba…
Y es que te lo dije en infinidad de ocasiones: “necesito que me muestres mis luces en lugar de ensalzar mis sombras”.Porque sigo siendo la chica de poca experiencia en el amor, porque hace tiempo así lo decidí: no quiero ser chica de una noche sino de todas. Porque sigo saliendo a bailar con botellín de agua en mano y el flamenco en el alma. Porque sigo siendo la misma chica abstemia y 100% sana incluso después de volver de mi viaje a Ámsterdam. Porque por agradarte, me temblaron las piernas demasiadas veces… Tatuada por y para ti. Ya sólo queda el “por”. Sin embargo, no me escuchaste, y es que es eso, “necesito que alguien me haga sentir talismán de su mala suerte”.
Y sí, girar la llave y cerrar la puerta sabiendo que no volverás al punto de partida asusta. Arrancar con el olor a despedida enconado en el alma. Dejar atrás todo lo que constituyó tu mundo, tu vida, tu GPS o ese mapa de ruta que antes de desviarse tenía como único destino tu más absoluta y sublime felicidad. Eso, eso señores es ser muy valiente…
Por eso yo te vea todavía como parte de mi vida. Pero no quiero confundirme, no es esta vida sino aquella que viví como perfecta. “Érase una vez aquel bonito cuento…”, pero eso, “era” no “es”. Sin embargo, como todas las bonitas historias aprovecharé cada momento para contarte, para revivirte en aquella etapa previa a tu partida. Porque yo sonreía, pero cuánto más bonita era mi sonrisa cuando tú estabas a mi lado.
Y es que ahora lo sé, era muy complicado, dos torres de Pisa sustentándose el uno al otro, dos seísmos de la mano haciendo temblar la tierra sin piedad…
Otra oportunidad me haría sentir como aquel fumador que fuma por costumbre y no por adicción. Y yo, me niego en ROTUNDO. Porque sí, porque lo tengo claro: el amor va de la mano del mismo sufijo: en el amor hay que ser “inconformista, egoísta…”. Porque prefiero 8000 acantilados antes que una llanura en la que yo ya no sienta la adrenalina que tú inyectaste en mí desmesuradamente y que paradójicamente, alguien que aboga por el diálogo, me arrebató poco a poco monólogo tras monólogo y lección tras lección en un tono “nada afable”.
Y tú no eres el único culpable, no, no es eso, ambos lo somos, pero yo siempre asumiré mi culpa. No imaginas lo que anhelo cada día ese último abrazo. Finalmente no fuimos felices y comimos perdices pero no pude mirarte a los ojos, abrazarte y decirte :”A……”, no pudo ser, pero gracias por todo lo que juntos hicimos y que sí que fue de las historias más bonitas que jamás nadie escribirá. No obstante, no lo hice, y cuánto me duele cada día, pero ya lo dije al inicio, me obligaste a salir por la “salida de emergencia”, “por la puerta de atrás”. Nunca llegaré a entender tus últimas reprimendas que no me permitías rebatir y tu última actuación desmesurada que tanto me entristeció y decepcionó. El papel de mala que últimamente me habías asignado, el que explicabas a tu manera injusta y erróneamente también a mi entorno, el de bailarina que ya sólo podía bailar en un campo de minas me quedó demasiado grande, tuve que protegerme…
Y sí, seguramente aunque yo no lo crea soy muy valiente, porque a pesar de hoy ver a los aviones como otro obstáculo por el que no sale el sol, a pesar de sentir que jamás seré capaz de sentir tanto, a pesar de todo ello voy a despegar. Pues aunque creía que yo no era sin ti, tú ya no estás, desgraciadamente hace meses que sin esperar a contarme el último capítulo como habíamos acordado te fuiste. Así que, aunque tenga que bajar el cielo a la tierra para poder volar, prometo que lo haré y confío en que alguien decida acompañarme y volar conmigo. Pero antes de alzar ese vuelo déjame decirte: “Has sido la cara y la cruz”, “ las 2 de cal para luego darme la sorpresa de arena”, pero ante todo y sobre todo,
“ HAS SIDO LA MEJOR HISTORIA DE NAUFRAGIO QUE HE VIVIDO JAMÁS “.
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