
Hoy pensaba mi sueño…¿Saben?, duermo tan mal que he aprendido a pensar mis sueños en lugar de sonarlos. Bueno, me vale. ¿Qué digo?, mucho mejor aún porque pensando mis sueños realmente SUEÑO. Nada de pesadillas, en ellas no pienso y por tanto, sigo pensando bonitos sueños.
En mi último pensamiento soñé que el día que no pueda ni pensar sueños ni mucho menos soñarlos, alguien hablaría de mi con mucho más que un “sin más” o un punto y final. Diría algo así como:
No era esa chica de largas pestañas, ojos grandes y punto. Era sobre todo, la niña de los ojos de su padre.
No era esa chica de ojos oscuros de un color café con leche sin más. Era esa chica de ojos oscuros que transmitían la mayor claridad.
No era esa chica que pensaba sus sueños sin más. Era esa chica que alguna vez alguien en sus sueños también soñó.
Ella no era cariñosa y besucona sin más. Ella prefería jugar a “beso, atrevido o más beso”.
No era esa chica de enormes pendientes y punto. Era esa chica para la que no había pendiente demasiado pronunciada si al final de la misma estaba alguno de los sueños que pensó.
No era esa chica romántica común sin más. Era tan romántica que quería vivir en un ático por si Richard Gere aparecía para que ella lo rescatara. Porque ella quería más, quería el cuento de hadas…
No era esa chica extraña a la que siempre veías en la discoteca con botellín de agua en mano y punto.
Era esa misma chica en la discoteca con botellín de agua en mano y corazón en los pies latiendo en 8 tiempos.
No era esa chica de boca con labios siempre rosas sin más. Era esa chica de fuerte carácter a la que sólo los besos le tapaban la boca.
No era esa chica de mucho vinagre en la ensalada y punto. Era esa chica de vinagre con ensalada sin más.
No era esa chica de más sombras que luces y punto. Era esa chica de sombras que tenían mucho que contar.
No era orgullosa e inconformista sin más. Era tan orgullosa que no dejaba que le bajaran la luna sino que se la bajaba ella misma y luego, una vez en sus manos, tan inconformista que decía que no era de su color favorito.
Ella no era insegura sin más. Era esa chica que a menudo se preguntaba qué hacía mirando la lluvia si no llovía.
Ella no escuchaba las canciones de Vanesa Martín hasta aborrecerlas y punto. Ella era la chica que además siempre volvía en la canción de alguien.
No era esa chica a veces perdida sin más. Era el chocolate el que la perdía cada día sin falta.
Ella no sólo presumía de tener las mejores amigas y punto. También ella era la mejor amiga de alguien.
Decían que esa chica ere igualita a su madre sin más. Pero sin más, era claramente una versión en blanco y negro de ella.
No era hermana melliza y punto. Era la otra parte de la moneda. Para algunos la cara, para otros la cruz.
Ella no era esa chica simpática y extrovertida sin más. Era también esa chica tímida y de MIRADA ESQUIVA que en lugar de coquetear, sonreía.
No era esa chica que escribía artículos de éxito y punto. Jamás escribió uno de éxito, los escribía de corazón sin más.
Ella no era esa chica organizada y constante sin más. Era esa chica de constante espontaneidad.
Ella no fue una buena hija y punto. Fue una buena hija y muchos puntos suspensivos.
Ella no fue esa chica que adoró a sus abuelos sin más. Los adoró infinitamente más.
PORQUE QUIERO CREER QUE CUANDO ME VAYA HABRÁ ALGUIEN QUE ME PENSARÁ Y AL HACERLO PONDRÁ CARA DE “POCOS AMIGOS”, TAL VEZ ESBOCE UNA SONRISA, ¿QUIÉN SABE?, CON SUERTE UNA CARCAJADA…
PERO ESO SIGNIFICARÁ QUE NO ME FUI Y PUNTO, QUE NO ME FUI “SIN MÁS”…
ESA QUE SE FUE ERA YO.
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