
Te tenía pendiente. Creo que lo sabes pero por si acaso, déjame recordártelo: Desgraciadamente nos separan muchos kilómetros, pero nuestra distancia no es más que eso, un puñado de malditos kilómetros. Porque desde luego, nosotras hemos demostrado que no toda distancia es ausencia ni todo silencio es olvido. Convives conmigo. En mi día a día. En mis alegrías te extraño. Cuando toca celebrar, si pudiera cruzar el mapa como por arte de magia, tú siempre serías mi primera opción. En mis penas TE NECESITO. Cuando toca llorar, lamentarse… Ahí, en ese preciso momento, de manera instintiva me encuentro buscándote en mi agenda telefónica: TRINI.
Sé que te lo digo con frecuencia, toda la que nuestra rutina personal nos permite. No obstante, para mi no es suficiente. Gracias porque siempre estás sin esperar a que yo te llame (pero si lo hago te falta tiempo para ofrecerme tu mano, correr a mi lado…).
Y ahora permíteme que le diga a los demás quién eres…

Sólo ella sabe en qué punto exacto del planeta (pese a lo inmenso de éste) desembocan mis dudas y miedos principales y no le da miedo caminar conmigo y desviar el rumbo aunque no sepamos dónde ir. Sólo ella disfruta cada vez que me ve levantar el vuelo y jamás juzga mi destino. Sólo ella se aprende de memoria mis canciones favoritas, esas que le pongo una y otra vez en bucle, sólo para acordarse de mi cuando suenan y enviarme un audio de manera espontánea, incluso obviando las agujas del reloj. Sólo ella conoce todos mis gustos y siempre los tiene en
cuenta para hacerme la vida un poquito más agradable: coco para hidratar mi cuerpo, su tarta tres chocolates para el postre y sandía para mis cenas… Sólo ella me ha curado multitud de heridas que ni siquiera provocó. Sólo ella sabe cómo transmitirme alegría, calma y paz. Y de nuevo, sólo ella incluso detecta cuando a veces es mejor que sea sólo silencio.

Sólo ella hace todo lo posible para que yo sonría en mi peor día. Es ella, la de todos los días desde hace muchos, muchísimos, ¡imposible calcular cuántos!, y a Dios le pido que sean muchos más. Sólo ella tiene el otro punto de loca que me completa. Mi otra mitad. La flamenca morena de los emoticonos de whatssapp, porque… ¿adivinan quién es la rubia?.

Sólo ella me envía audios “no aptos” para reproducir en público. Ella es esa parte fundamental de mi vida sin la que mi vida ya nunca sería lo mismo. Sólo con ella puedo reír hasta la saciedad tras una fugaz mirada cómplice que no necesita subtítulos ni palabras.
Porque sólo Trini me ha hecho ver que amigas como ella merecen una definición que aún no se ha inventado. Porque me ha aguantado en todas mis facetas, porque me ha aceptado tal y como soy.
Si cierro los ojos, en los momentos más divertidos y entrañables de mi vida siempre aparece. Ese viaje a Londres,

ese verano en Conil, esas tardes de playa en Mojácar, esa infinidad de noches que se nos hicieron mañana… Pero si vuelvo a cerrarlos y me veo a mi misma llorando desconsoladamente, también la vuelvo a encontrar sujetándome la mano…

Este mundo es privilegiado de tener habitantes como ella. Se puede ser la amiga perfecta pero qué difícil ha de ser convertirse en pareja ideal y madre ejemplar a la par. Sin embargo, sólo ella combina todo a la perfección.
Sólo ella me sorprende constantemente superando cada reto, aceptando cada batalla y agarrando cualquier oportunidad que se le presenta. Es una luchadora nata y una trabajadora incansable.
Gracias porque llegaste un día porque sí, porque te dio la gana. Y decidiste quedarte, en las buenas, en las malas, en todas y SIEMPRE.
Gracias por cumplir verbos como el ”estar” o “permanecer”. Gracias porque tú elegiste tu camino y yo el mío, pero sin embargo, sólo tú de nuevo has sabido trazar el mejor de los atajos entre ambos…
Simplemente, TE QUIERO.

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