No quiero un amor con faltas de ortografĂ­a. No, detesto las faltas de ortografĂ­a y en mi corazĂłn no tienen cabida.

Estoy preparada para sentir el frío del gélido invierno cuando también estés dispuesto a arroparme con tu mirada y abrigarme con tu sonrisa durante su transcurso. Y así, sólo así, después, podremos juntos hacer de cada verano nuestra historia.

No voy a abandonarte los dĂ­as de tormenta porque te quiero cerca en los cielos despejados.

No pretendo que me salves la vida, no voy a darte esa posibilidad.  Porque hacerlo implicarĂ­a darte tambiĂ©n la opciĂłn de que me rompieras en pedazos. SĂłlo quiero encontrarme en tus ojos y que tĂş veas tu reflejo en los mĂ­os para entender que si tĂş caes, yo “caos” y viceversa.

Deseo que me llames paz incluso después de ver mi guerra.

Me encantarĂ­a, de tu mano, ser consciente que tĂş eres todos los libros que me faltan por leer y yo soy todas las canciones que tĂş todavĂ­a puedes danzar Âżme concedes este baile?

Me gustarĂ­a ser tu aliento, ese que con fuerza inhalarĂ­as si hubieras pasado toda una vida bajo el agua.

No quiero que el silencio irrumpa entre nosotros, que el eco de éste se convierta en nuestra melodía, la tuya y la mía, la de ambos. Al contrario, quiero que te rías con mi acento y que de tanto hablarnos, seas perfectamente capaz de identificar todas esas eses que a mi se me escapan pero que tú te acercas a escuchar como a una caracola. La que se halla junto al barquito en el que te transformas en cada uno de mis naufragios para que yo ancle mi esperanza.

Quiero, a tu lado y contigo, perderle el miedo al miedo y atreverme a vivir con los ojos cerrados.

Exijo, que al final del dĂ­a, cuando las calles ya cierren, el ritmo aminore, la rutina se acueste, el telĂłn se baje y la luna se duerma, nosotros nos reencontremos en casa para hacer hogar.

No dejes que me aleje porque yo no voy a dejarte migas de pan para que luego me encuentres. Prefiero verte hambriento a suplicarte. Si me voy, ya no vuelvo. Ya habré hecho suficiente ruido cuando de verdad quería quedarme. Después no insistas, el arcoíris que verás no será más que el triunfo sobre mis tormentas anteriores.

Ten cuidado, no te distraigas, no permitas que contemple otros paisajes por si en ellos no se aprecia tu color.

Me gustaría que fuera mi carta la que nunca rompieras, mi pulsera la que para ti nunca pase de moda, mi camiseta la que te huela a todos nuestros recuerdos y yo la persona que jamás quieras perder. Sí, me gusta soñar, y cuando voy a hacerlo, exagero…

No es partirse deprisa sino de risa. Tampoco llenarse de ira sino de vida. Cuida la grafía…

No dejes que me escuezas donde antes me sanabas, no permitas doler en lugar de latir, no cambies grafĂ­as. Insisto, cuida la ortografĂ­a porque si has llegado hasta aquĂ­, entonces lo tengo claro. Tienes una falta de ortografĂ­a en el corazĂłn: querĂ­as ser el amo de tu vida y no el amor de la mĂ­a.

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