¿En algún momento alguien me oyó a mí hablar sobre la teoría de la gravedad?, ¿y sobre el cambio climático?, ¿qué hay del calentamiento global, de la globalización o del sentir de los ciudadanos que viven la crisis de Oriente Medio?¿Y qué pasa con el problema de la inmigración? No cabe duda que se trata de temas de candente actualidad y por supuesto, de todos ellos tengo una opinión, pero me falta la experiencia. No sé, eso de hablar por hablar puede resultar tan sencillo como desacertado.  

Mi madre suele afirmar que decir refranes es decir verdades… Así que, que mejor momento para tirar de nuestro sabio refranero español y utilizar uno de ellos: “Zapatero, a tus zapatos…”  

Nos encontramos ante una nueva coyuntura política, con un Gobierno provisional en el aire negociando la formación del nuevo y con la “amenaza” por parte de los políticos/as de una nueva reforma educativa. Sinceramente, no es que no haga falta pero la esperamos con mucho recelo, pues en los últimos años hemos sido espectadores de la publicación de una ley tras otra como si la educación fuera un experimento y no la base sobre la que se sustenta el futuro de un pueblo.

Como docente (quizás no muy experimentada, pues por mi edad soy consciente de que me queda mucho que aprender), pero sí totalmente implicada en este mundo de las aulas, las tizas, las pizarras, los adolescentes y sus inquietudes, sus intereses, sus miedos, sus prioridades, las enseñanzas, la educación en valores, la inteligencia emocional, el fracaso escolar, el bullying, el peligro del mal uso de las redes sociales…, yo me pregunto: ¿cómo alguien que jamás pasó el umbral de la puerta principal de cualquier IES del mundo para ejercer esta profesión puede ser capaz de proponer reformas educativas?¿Cómo alguien que no se ha sorprendido a si mismo al tener que hacer frente a una explicación en toda regla de lo que es un “sujeto y un predicado” a nivel de bachillerato puede proponer una educación nada menos que trilingüe?. No lo dudo, sus conocimientos en el ámbito del Derecho, la Economía y la Política serán sin duda abrumadores, su talento para el diálogo pasmoso… pero buscamos soluciones y respuestas en el terreno educativo. Por favor, seamos sensatos, la educación es el pilar fundamental de nuestra sociedad. Dejen de lado la política fácil mediante discursos demagogos y claras utopías. Pónganse de acuerdo, pues de no ser así, con el nuevo cambio de Gobierno volveremos a “desandar lo andado”.

De lo que se trata es de que las reformas se hagan bajo la mirada crítica de los “docentes” en general, y en particular de los maestros de E. Infantil, de los profesores de Audición y Lenguaje y de Pedagogía Terapéutica, del profesorado de materias instrumentales básicas (Lengua, Matemáticas, Idiomas…) de Orientadores/as, Profesores de FP, y todo aquel que vive y convive en las aulas con nuestro alumnado.  

¿Saben ustedes que en las aulas tenemos alumnos/as con necesidades educativas especiales, alumnos en situación de riesgo social, alumnos con altas capacidades, alumnos inmigrantes, de otras culturas y lenguas, alumnos con TDH, alumnos motivados, otros  desinteresados y apáticos, etc…? Cada uno de ellos es distinto al de al lado,  y el docente ha de ser capaz de poder responder a sus necesidades en cada momento.  ¿Alguien es consciente del reto que esto supone? Sólo los que estamos dentro de la comunidad educativa sabemos lo difícil que es hacer frente a esta situación con éxito.

Futuro señor presidente y ministros del próximo Gobierno, sea del color que sea: cuenten con nosotros/as para conocer la realidad de las aulas, o mucho mejor, les animo tan sólo a una jornada laboral y que  …

¡pasen y vean!. 

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